Ahorrar con aislamiento de cemento

Un buen aislamiento en el hogar puede permitir un ahorro de agua y energía de entre un 40% y un 60%. Además, un buen aislamiento también posee otro tipo de ventajas:

  • Reducción de las emisiones de dióxido de carbono
  • Reducción del coste de las facturas de agua y energía
  • Aumento del aislamiento acústico
  • Si un hogar está bien aislado, su valor de mercado es más alto

Sistemas de aislamiento térmico en fachadas

Existen dos sistemas de revestimiento de fachada por exterior: sistema SATE y sistema de fachada ventilada.

El SATE consiste en un aislamiento que se aplica a la fachada que ya existe y que consiste en un revestimiento de mortero aislante protegido con mortero mineral . Este sistema se puede usar para edificios nuevos, pero también para rehabilitación de edificios.

El mortero añadido a la fachada no es un mortero normal sino que consiste en una mezcla de materiales como la cal o el cemento.

Este tiene áridos aislantes y elementos minerales que reducen la conductividad térmica en un 50% más que el mortero normal.

El cemento que ahorra energía

Existe un sistema de aislamiento térmico mineral que consigue una reducción del consumo energético en casi el 50%, gracias al cemento. Además, este material posee una mejor permeabilidad al vapor de agua, por lo que respira mejor.

Además, posee una mayor resistencia ante posibles incendios.

La empresa vasca Onexit logró dar un gran paso hacia delante en la búsqueda de un aislamiento térmico más eficiente gracias a este nuevo sistema basado en un mortero de cemento. Un aislante térmico capaz de ofrecer una reducción de hasta un 50% en consumo energético, en comparación con diferentes materiales.

En la práctica el mortero es aplicado de manera sencilla sobre la futura fachada del edificio. Para ello se coloca proyectándolo en dos capas, una la de mortero y otra que completará la superficie y hará de aislamiento extra. No se usan mallas ni otros utensilios que sí se utilizan en otros tipos de aislamiento y se le da un grosor de aislante de unos 2 a 8 centímetros, en función de la complejidad de la fachada.

Al final, el material aislante queda impreso en la pared gracias a la ayuda de un conglomerado formado por monocapa térmica que se regla antes de dar por finalizado el aislamiento.

Este tipo de aislamiento tiene un tiempo de instalación que es la mitad de lo que se tarda con otros sistemas. Esta es una gran ventaja, sobre todo en rehabilitación de edificios, donde se necesita que la obra sea mucho más rápido. Además, el ahorro en energía se calcula en torno al 50%-75%.

Además de todo esto, posee una gran permeabilidad al vapor de agua, lo que permite al edificio respirar mejor y tener una mayor resistencia en un incendio, puesto que no es un material combustible.

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